El derby según...Arsenio Fdez. de Mesa Sicre
Siento discrepar con el santo dueño de este blog, pero a mí el Clásico me decepcionó. Y bastante. Las gigantescas expectativas generadas antes del choque, con todos sus monstruosos alicientes (la igualdad absoluta de ambos conjuntos en la Liga, la cantidad de estrellas que se iban a dar cita en el coliseo blanco, todo lo que estaba en juego y un largo etcétera) se truncaron de forma inesperada. Mi lectura del partido la puedo resumir en una breve frase: con uno de sus peores partidos de la temporada, el Barcelona ganó al Real Madrid en su fortín. Y le ganó fácil. El pleno de victorias que el equipo merengue había logrado en el Bernabéu saltó por los aires ante un Barcelona que disputó el partido a medio gas, quizá notando el cansancio físico de la Champions. Vaya equipazo, qué espectáculo, qué implicación. No se puede hablar del extraordinario Messi sin referirse al inconmensurable Xavi. No podemos elogiar al rocoso Piqué sin elogiar al enorme Puyol. Son todos. Son un equipazo. Y en eso, los de Chamartín están a años luz. Porque del Madrid, en el partido del sábado, únicamente intentó algo Ronaldo y colaboró un poco Casillas para no llevarse un 0-4 que hubiese resultado muy doloroso. Higuaín, como siempre en las citas claves, desaparecido. El equipo blanco esperó al Barcelona buscando el contragolpe. Estaba a verlas venir. No había tensión, ni ganas, ni garra, ni casta, ni nada. Al señorito de Chile que llevó al “Submarino amarillo” a las alturas, el Real Madrid le queda grande, pero muy grande. ¡Enorme!
Que nadie se equivoque. De este partido hay que sacar consecuencias. Lógicamente, en el disparadero se encuentra el hombre que se está sentado en el banquillo del Real Madrid y que no ha sabido motivar a sus jugadores en ninguna de las citas importantes. Tiene razón MARCA: tras la derrota en el Clásico, el cuento chino de Pellegrini se ha terminado. Ya no se puede escudar en los números, en los puntos, ni siquiera en los goles a favor y en contra. Este hombre ya no tiene crédito para aportarnos ni un solo argumento mínimamente convincente. Podrá ganar la Liga, porque de hecho todavía puede –cosas más difíciles se han visto-, pero desde luego que este Real Madrid no sabe a qué juega, no tiene ni idea de qué modelo sigue, es un equipo sin rumbo a merced de individualidades y genialidades. Si ganan la Liga, ganarán a pesar de Pellegrini. Eso lo tengo muy claro. Y la pregunta es evidente: ¿Esto es lo que quería Florentino mostrar al mundo con su gigantesca inversión? Si es esto, pues que siga el técnico chileno y que continúen fracasando y humillando a los aficionados madridistas. En caso contrario, que deje de tocarse las narices y se ponga a buscar entrenador. Yo sigo con mi apuesta personal: José Mourinho. 15 títulos en siete años. ¡Casi nada!







