La debacle y los culpables
POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA
Y tres días después, se fue todo a la porra. Ha sido derrotar de forma épica al Sevilla en una victoria trascendental para el devenir de la Liga, con casta, coraje y garra, y venirse todo abajo a las primeras de cambio. Me equivoqué el domingo escribiendo ese artículo eufórico. Parece que ya no se puede confiar en la regularidad del Real Madrid. Lo del sábado fue un sueño, un espejismo. Lo realmente preocupante es que desde hace ya muchísimos años la casa blanca sufre este tipo de vaivenes. Ayer, en una nueva muestra de desprecio hacia la humillada afición, volvió a ocurrir lo de siempre. Y digo lo de siempre porque ya van seis años consecutivos sin saber qué es eso de pasar una eliminatoria en Europa. Esto, evidentemente, no es normal en un club como el Real Madrid, y si Florentino Pérez tuviese algo de decencia y un poquitín de respeto al menos hacia la parroquia madridista, empezaría a tomar medidas desde ya. Pero ya es ya. No luego ni mañana: ya, ahora. La primera, prescindir del incompetente Valdano. En caso contrario, si no toma medidas, tantos millones gastados en jugadores galácticos y tanta ilusión generada en la afición madridista quedarían en nada. ¿Queda claro? En nada, en basurita.
La pregunta esencial que a todos nos intriga en estos momentos es: ¿Cómo se puede avasallar, demoler, destrozar el sábado a un equipazo como el Sevilla y el miércoles no pasar del empate ante uno de los rivales más débiles de la Champions? No quiero ni imaginarme si hubiese sido el Chelsea o el Manchester United con quien hubiese tenido que lidiar el Madrid en octavos. Esta es una de las muchísimas preguntas que hoy se plantea insistentemente el aficionado al fútbol. Vamos por partes.
Pellegrini es el principal responsable de la debacle del Madrid. Me gustaría saber qué narices les dijo a los jugadores en el descanso para que hiciesen ese ridículo en la segunda parte. Ojo, que esto no es cuestión únicamente del partido de ayer. El chileno no tiene ni idea de hacer cambios, no sabe motivar a la plantilla, no tiene las narices y la valentía de sentar a jugadores indolentes, y un largo etcétera de cosas. Ya dije hace unas semanas en este mismo blog que el Madrid debe cambiar de entrenador. Eso sí, como dice el periodista Pulido, Pellegrini no llegó y dijo un día “voy a ser entrenador del Real Madrid”. No. Fue un directivo incompetente e ineficaz como Valdano quien recomendó el fichaje. No olvidemos, ojo, que Pellegrini fue el cuarto o quinto plato del menú. Y le fichó un Presidente como Florentino, que sabe derrochar la pasta en buenos jugadores y no en buenos entrenadores, que son dos cosas con la misma importancia para construir un verdadero proyecto.
Los jugadores, evidentemente, son casi tan culpables como Pellegrini de la denigrante situación. Pero lo es más el técnico, ya que él puede quitar a quien juega mal y no lo hace. Esa falta de respeto por la camiseta y el escudo que mostraron los jugadores en el partido más importante de la temporada resulta bochornosa. Ni Higuaín es Rooney, como patéticamente sugería el diario MARCA esta semana, ni Guti juega como una estrella todos los partidos. ¿Kaká? A un nivel lamentable. A todo ello hay que sumar la prepotencia y la soberbia de muchos jugadores que ya creían que habían ganado antes de entrar al campo. La afición fue ejemplar, estuvo a la altura, apretó y llevó en volandas a su equipo, los jugadores respondieron la primera parte y bajaron obscenamente los brazos en la segunda.
Yo me apresuré, tras ver el partido del sábado, a escribir un artículo elogiando la actitud del Real Madrid, pero ya he comprobado que en este equipo se puede creer lo justito. No más.
¿La solución? Evidentemente hay que aguantar a Pellegrini hasta final de temporada, porque todavía es posible la Liga. Como dice hoy MARCA, la competición doméstica se ha convertido ya en una obligación para el Real Madrid. Luego, Florentino debe gastarse lo que sea en José Mourinho. Es el entrenador ideal para este equipo y, como ya he repetido en cientos de ocasiones, sabrá dar un puñetazo en la mesa de un vestuario plagado de egos, envidias y rivalidades. Y es que ayer los recaditos e indirectas entre los jugadores fueron incendiarias.
La situación es crítica. En tres días todo se ha venido abajo. Dos debacles, la de Alcorcón y la de Lyon, le han costado dos títulos al Real Madrid, uno de ellos con la ansiada final en el Bernabéu. Florentino debe tomar medidas ya. No mañana: Ya. Ya mismo debe llamar a Jorge Mendes y atar a Mourinho.









