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Oda a Mou

POR ARSENIO FDEZ. DE MESA SICRE

La presentación en sociedad de Mourinho como nuevo entrenador del Real Madrid ha producido un revuelo en todos los medios de comunicación mundiales. Y no es para menos: ha llegado el mejor, y ha llegado para quedarse. Por fin Florentino Pérez se ha decidido a abandonar de una vez por todas la mediocridad en el banquillo y ha optado por fichar al mejor técnico del mundo, al lado del cual Guardiola se queda muy, muy pequeñito. Ya dije hace unos meses en este mismo blog, y lo repetí hasta la saciedad, que el Real Madrid necesitaba a un entrenador como el portugués. “The Special One” les traerá los éxitos que ansían los aficionados madridistas. Y aún digo más: Mourinho es el único capaz de destronar al arsenal de Pep y encumbrar la superproducción galáctica de Florentino.

Por supuesto, en España la gente es envidiosa hasta la náusea y ya se han reunido la hipocresía, la falsedad y el cinismo para criticar aviesamente el juego del portugués. Los críticos de Mourinho han llegado hasta tal extremo de ridiculez que parece que sus equipos no pasan del medio campo y que se asustan sólo con ver la portería contraria.

Pero aquí, como en todo, para que la gente lo vea claro, hay que centrarse en datos objetivos, incontestables, que demuestran la talla de ganador que tiene este técnico. Son muchos, pero baste recordar que lleva ocho años sin perder un partido en casa en Liga o que sus estadios son feudos inexpugnables para cualquier visitante. Por arrojar un dato, en Liga en los últimos ocho años ha cosechado unas marcas insuperables: 112 victorias, 24 empates y 0 derrotas. Con el Oporto, en su segunda temporada, ganó todos los partidos que disputó en casa. Cuando estuvo en Londres, Stamford Bridge se convirtió en un auténtico fortín del que los rivales salían en muchísimas ocasiones humillados. Y se ha llegado a tal grado de prostitución intelectual, como diría Mourinho, que los periódicos italianos le criticaron en su primera temporada porque era un técnico demasiado ofensivo que no encajaba con los moldes del Calcio. ¿Curioso, verdad? No olvidemos que su Inter marcó en el campeonato transalpino 145 goles en dos temporadas.

¿Más datos? Podría dar cientos de ellos, tirando de hemeroteca, pero sobre todo porque he visto partidos de este hombre hasta la saciedad. Es el mejor entrenador del mundo. Domina la táctica y la psicología como pocos. Los jugadores a los que ha entrenado le quieren y mucho. Al Oporto lo encumbró en Europa, al Chelsea le dio una liga después de medio siglo de sequía en el campeonato doméstico y le hizo un grande de Europa, al Inter lo sacó del destierro y lo coronó en la gloria europea. Señores, ¿Qué no hará este tío con el Real Madrid? Además, Mourinho aspira a todo y más. Jamás da nada por perdido. Recuerdo una final de la Carling Cup contra el Arsenal. A lo largo de la Copa ambos equipos habían jugado con los jugadores suplentes, y Wenger no hizo una excepción en la final. En cambio, Mou, jugándose la Liga y la Champions, no quiso arriesgar. Porque quiere ganarlo todo. Porque no renuncia a nada. Es ambicioso y eso es lo que le hace falta a este Madrid hundido psicológicamente.

Ahora sí, la superproducción de la que hablaba Jorge Valdano el año pasado tiene sentido. Ahora sí hay mimbres. Porque como dijo Mourinho, un club debe trabajar alrededor de las ideas del entrenador. Tiene mano de hierro y sabe cómo tratar a sus jugadores, sabe cómo plantear táctica y psicológicamente todos los partidos, no da nada por perdido y, lo que es más importante para el Real Madrid, sabe ganar y destronar al Barcelona. Ha llegado un huracán a la Liga española. Un huracán ganador. Y viene con ganas de pelea. Ten cuidadito, Pep.
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El derby según...Arsenio Fdez. de Mesa Sicre




Siento discrepar con el santo dueño de este blog, pero a mí el Clásico me decepcionó. Y bastante. Las gigantescas expectativas generadas antes del choque, con todos sus monstruosos alicientes (la igualdad absoluta de ambos conjuntos en la Liga, la cantidad de estrellas que se iban a dar cita en el coliseo blanco, todo lo que estaba en juego y un largo etcétera) se truncaron de forma inesperada. Mi lectura del partido la puedo resumir en una breve frase: con uno de sus peores partidos de la temporada, el Barcelona ganó al Real Madrid en su fortín. Y le ganó fácil. El pleno de victorias que el equipo merengue había logrado en el Bernabéu saltó por los aires ante un Barcelona que disputó el partido a medio gas, quizá notando el cansancio físico de la Champions. Vaya equipazo, qué espectáculo, qué implicación. No se puede hablar del extraordinario Messi sin referirse al inconmensurable Xavi. No podemos elogiar al rocoso Piqué sin elogiar al enorme Puyol. Son todos. Son un equipazo. Y en eso, los de Chamartín están a años luz. Porque del Madrid, en el partido del sábado, únicamente intentó algo Ronaldo y colaboró un poco Casillas para no llevarse un 0-4 que hubiese resultado muy doloroso. Higuaín, como siempre en las citas claves, desaparecido. El equipo blanco esperó al Barcelona buscando el contragolpe. Estaba a verlas venir. No había tensión, ni ganas, ni garra, ni casta, ni nada. Al señorito de Chile que llevó al “Submarino amarillo” a las alturas, el Real Madrid le queda grande, pero muy grande. ¡Enorme!

Que nadie se equivoque. De este partido hay que sacar consecuencias. Lógicamente, en el disparadero se encuentra el hombre que se está sentado en el banquillo del Real Madrid y que no ha sabido motivar a sus jugadores en ninguna de las citas importantes. Tiene razón MARCA: tras la derrota en el Clásico, el cuento chino de Pellegrini se ha terminado. Ya no se puede escudar en los números, en los puntos, ni siquiera en los goles a favor y en contra. Este hombre ya no tiene crédito para aportarnos ni un solo argumento mínimamente convincente. Podrá ganar la Liga, porque de hecho todavía puede –cosas más difíciles se han visto-, pero desde luego que este Real Madrid no sabe a qué juega, no tiene ni idea de qué modelo sigue, es un equipo sin rumbo a merced de individualidades y genialidades. Si ganan la Liga, ganarán a pesar de Pellegrini. Eso lo tengo muy claro. Y la pregunta es evidente: ¿Esto es lo que quería Florentino mostrar al mundo con su gigantesca inversión? Si es esto, pues que siga el técnico chileno y que continúen fracasando y humillando a los aficionados madridistas. En caso contrario, que deje de tocarse las narices y se ponga a buscar entrenador. Yo sigo con mi apuesta personal: José Mourinho. 15 títulos en siete años. ¡Casi nada!
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Motivos para creer



POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE

¡Vaya partido el de ayer en el Bernabéu! Esta mañana hemos desayunado alegría, optimismo y sobre todo euforia en los periódicos madrileños. Desde luego que todo eso está justificado. El Real Madrid consiguió contra el Sevilla algo que no había logrado todavía esta temporada: ilusionar a sus aficionados. Al terminar el partido un Bernabéu eufórico jaleó ensordecedoramente a su equipo, y con razón. El equipo de Pellegrini, que tiró la primera parte a la basura, salió en el segundo tiempo espoleado por la salida de Guti y Van der Vaart a comerse a los de Nervión. No se los comió: los engulló, los trituró, los machacó.

Esa casta que ayer sacó el Real Madrid y que le llevó a darle la vuelta al partido recuerda sin duda a las remontadas épicas de Capello. No pienso meterme en pronósticos ni entronizar al equipo blanco como vencedor del título de Liga, pero tengo que reconocer que ayer el Madrid dio unas increíbles sensaciones de equipo campeón. Para los eufóricos, los que piensan que al Barcelona le va a entrar el canguelo tengo que recordarles que los madridistas son muy irregulares en el juego, todo lo contrario que los pupilos de Guardiola. Pero los motivos para el optimismo de los aficionados del Real Madrid hoy sí están muy justificados. Consiguió ayer el equipo de Pellegrini hacer piña con la afición, que llevó en volandas al equipo durante toda la segunda parte. Este miércoles, con el partido contra el Lyon, y el domingo, día en que comparece el Valencia en el Camp Nou, pueden ser momentos decisivos para esta temporada. Habrá que esperar.
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La cara dura de Schuster



POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE

Esta semana han saltado a la palestra unas declaraciones de Bernd Schuster ciertamente incendiarias. Decía el ex técnico madridista, sobre un supuesto fichaje de Villa por el conjunto blanco, que “yo le hubiera traído, pero había mucha gente que no quería que viniera. Desde el equipo hasta los de arriba, que se echaron atrás”. Esto lo espetó Schuster en la COPE. José Antonio Abellán, inteligente y astuto, le preguntó si el rumor de que Raúl era uno de los jugadores que vetó el fichaje de “El Guaje” era cierto. Schuster fingió toser y confirmó la sospecha tácitamente. Tremendo el dardo envenenado que le lanzó al capitán madridista. Aunque yo creo que Raúl movió cielo y tierra para que Villa no pisase Valdebebas, creo que el resentimiento que manifiesta Schuster hacia el Madrid cada vez que habla es desmedido. Además, no entiendo cómo el alemán sabía lo que pensaba el vestuario, teniendo en cuenta que el ex entrenador no trataba en absoluto con la plantilla y siempre permanecía distante con todos.

Pero lo gracioso y lamentable viene ahora. El antipático alemán va y dice que solo ve al Madrid porque juega Ronaldo, porque si no “sería una pastilla para dormir”. Ojo, esto lo dice el entrenador con el que el Real Madrid ha jugado sus peores partidos en los últimos años. Esto lo dice un señor con el que se suponía que el Madrid iba a ganar muchas más cosas y a jugar mucho mejor al fútbol que con Capello. El balance fue una liga y una Supercopa gracias al bloque que formó Fabio.

Se olvida Schuster de que no fue nunca capaz, salvo ráfagas pasajeras, de hacer jugar decentemente al Madrid. Se olvida de su cobardía cuando espetó que “no era posible ganar en el Camp Nou”. Se olvida de que dejó un Madrid destrozado, a nueve puntos del Barcelona, sin ilusión de ganar nada y con una corrupción institucional que, a pesar de conocer, jamás denunció ni criticó. Se olvida de su mal perder y de sus infantiles justificaciones por las actuaciones arbitrales. Se olvida de que su etapa en el Madrid fue para olvidar, muy a pesar de los dos títulos conquistados. Se olvida, además, de que con Pellegrini el Madrid marca más goles, recibe menos y juega mejor que con él. Pero Schuster, ay, Schuster, es demasiado resentido como para reconocerlo.
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Mourinho, el entrenador que necesita el Madrid


POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE

Han caído chuzos de punta en la “casa blanca” tras el pésimo partido en Lyon. El resultado, pero sobre todo la patética imagen mostrada en el césped ante uno de los rivales más flojos de esta Champions, han escocido en la directiva madridista. No hay duda de que, por mucho que el Real Madrid pase la eliminatoria –con toda probabilidad lo haga-, Pellegrini seguirá estando cuestionado de forma permanente. Vaya por delante que las críticas al técnico chileno me parecen excesivas, entre otras cosas porque sus decisiones están en buena parte condicionadas por presiones internas. Y así no hay manera de hacer un proyecto serio.

Siempre que los entrenadores atraviesan situaciones complicadas suenan nombres con sabor a sustitutos. Estos días ha sonado, con mucha fuerza, José Mourinho. Ya lo hizo en verano, pero fue un intento frustrado de la directiva blanca. Parece que Florentino ya se ha decidido a apostar por un técnico ganador, capaz de dominar vestuarios cargados de estrellas y de imponer un estilo identificable. En mi opinión, el luso es el entrenador ideal para este equipo. Tengo muchísimas razones. Expondré algunas de ellas.
Mourinho es un entrenador ganador. Apuesta por todo. Todavía recuerdo cuando en Inglaterra utilizaba el equipo titular en las competiciones coperas a tres días de disputar partido de Champions. Este entrenador quiere ganarlo todo. No sabe priorizar competiciones y por eso sus equipos dan lo máximo que tienen en todos los torneos que disputan. El Real Madrid necesita eso. Necesita ese espíritu de ambición que Mourinho inspira a todos los vestuarios por los que pasa.


Mourinho tiene mando en plaza. No admite que nadie le tosa. Con prepotencia y soberbia consigue poner en cintura a las plantillas. El Real Madrid, plagado de galácticos, de egos y de rivalidades, necesita como el comer un entrenador con mano de hierro.

Mourinho trabaja a destajo. Se deja el alma en la preparación minuciosa y escrupulosa de todos los partidos. Lo cuentan todos los jugadores que han trabajado con él. Aseguran que cuando los jugadores llegan al entrenamiento está todo completamente preparado y pensado. Además, la clave para él son los entrenamientos, y en eso se parece mucho a Capello. Si entrenas mejor que los demás, juegas. Si no, al banquillo. Da lo mismo el nombre que lleves en la camiseta, porque como no la sudes con Mourinho no tienes nada que hacer. Y eso el portugués lo ha demostrado con creces.

Hay muchísimas más razones, especialmente que Mourinho tiene un estilo bien definido. Defensa sólida, centro del campo rocoso y delantera letal en la pegada. Contras mortales. Físico asombroso. Los rivales que se lo piensan un instante salen goleados. Eso especialmente lo demostró en su etapa en el Chelsea, donde Stamford Bridge se convirtió en un feudo inexpugnable donde caían sacos de goles a cada rival que saltaba al césped. Los que dicen que su fútbol es rácano no han visto ni dos partidos seguidos de sus equipos. Mourinho, por si fuera poco, les quita toda la presión a sus jugadores, porque la presión se la echa él a las espaldas. En mi opinión, el Madrid necesita un entrenador así. Lo mejor que puede hacer Florentino es atarlo cuanto antes.
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Las dudas del Barça y la euforia del Madrid


POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE

Hay Liga. Este cántico que ya han entonado miles de madridistas refleja, creo, un sentimiento de todos los amantes del fútbol. Todo aficionado decente espera que las ligas sean lo más disputadas y emocionantes posible. No hay duda de que se presenta un campeonato apasionante, como ya dije en otras ocasiones, con una lucha a cara de perro entre los dos grandes de nuestro fútbol. Esta jornada el Barcelona conoció la derrota por primera vez en lo que va de liga gracias, en buena parte, a un inmenso Atlético que asfixió en la presión al equipo de Guardiola, jugó bien al fútbol, defendió con solvencia y atacó con notable eficacia. De este partido hay dos cosas que convendría destacar, ambas enormemente positivas para el Real Madrid: primero, que la distancia con respecto a los culés se ha reducido hasta los dos puntos y esto supone un subidón moral para los de Pellegrini; segundo, y creo que esto es muchísimo más importante, es que al Barcelona le han entrado las dudas y eso debería preocupar mucho al entorno azulgrana. Las sensaciones que dio ayer el “Pep team” fueron, como mínimo, preocupantes.

A pesar de todo esto, de que la distancia se ha reducido considerablemente y de que el Barcelona mostró muchas dudas en el Calderón, el Real Madrid no debe caer en la bobería de siempre, consistente en pensar que el Barça está sentenciado. Eso es una locura y una estupidez. Los culés han perdido, recordemos, su primer partido de liga, algo lógico y natural, y además contra un rival que le tiene tomada la medida. Aún quedan muchísimos encuentros y pienso que esta euforia excesiva que denotan las portadas de ciertos periódicos deportivos es nociva para los intereses del Madrid. Estas frases que se oyen al estilo de “dependemos de nosotros mismos” me parecen absurdas. Ninguno de los dos grandes va a ganar todos los partidos de liga que quedan. Es cierto que el Real Madrid está jugando bien al fútbol, mostrando una pegada letal, logrando una conexión tremendamente efectiva entre Kaká y Cristiano Ronaldo, encajando poquísimos goles, marcando muchos y muchísimos detalles más. Pero sin la prudencia y humildad que por ejemplo desprende Guardiola cada vez que habla –y no le ha ido nada mal- va a ser más complicado estar concentrados en ir partido a partido.

En cuanto al resto de la jornada, el Valencia pinchó ante un gran Sporting de Gijón, pero sigue afianzado en puestos Champions. El Sevilla, por otro lado, continúa mostrando un juego rácano y sin ideas que por ahora le da resultado pero que a la parroquia de Nervión no le tiene nada contenta. Y en el partido trágico de esta jornada, entre Valladolid y Zaragoza, parece que los maños han dado un primer pasito muy importante para empezar a alejarse del descenso. A pesar de todo esto, señores, tengo que decir que si en el mundo de la política domina el bipartidismo PP-PSOE en el mundo del fútbol español impera un bipartidismo igual o más sólido: el que ostentan Barcelona y Real Madrid.
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El Valencia ha vuelto

 

POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE
Desde la llegada al banquillo de Unai Emery, se puede decir que el Valencia ha recuperado la sonrisa. Desde su llegada hace más de año y medio la institución valencianista ha vivido un periodo de regeneración deportiva bastante considerable. Después del despido de Quique Sánchez Flores –hecho que supuso el principio de todos los males del Valencia- y de la breve y fatídica etapa de Ronald Koeman al frente del banquillo ‘ché’, auspiciada por uno de los peores presidentes de la historia del club –Juan Soler-, sin duda Mestalla ha vuelto a creer en su equipo a base de ver buen fútbol y magníficos resultados.
Después de la catastrófica gestión del entrenador holandés y la grave crisis económica que padecía el equipo parecía que el Valencia no volvería a estar en puestos europeos y se convertiría en un conjunto de mitad de tabla. Pero ya es una realidad que la liga española está viviendo la vuelta del tercer grande del fútbol español, después de Barça y Madrid, y por supuesto muy por encima del Atlético.

Hay que decir que fueron varios aspectos los que hicieron que el Valencia no se descompusiese tras la etapa Koeman, entre ellos la marcha de Juan Soler de la presidencia y sobre todo el gran mérito que ha tenido el club de poder retener a todas sus estrellas. Todas. Y todas, desde Villa hasta Silva, pasando por Mata y Pablo Hernández, dieron un altísimo rendimiento la temporada pasada y sobre todo esta campaña. Ni el imperio de los petrodólares del Manchester City ni la alargada sombra de Florentino consiguieron desmembrar el equipo.

Se palpa en el ambiente que con toda seguridad sea esta la temporada de la vuelta a la Champions. El Valencia está jugando muy bien al fútbol, algo que no veíamos desde hace mucho tiempo, y está consolidando grandes talentos. Aparte de los “cuatro fantásticos” que ya he citado, Ever Banega, ninguneado en el Atlético de Madrid, parece que se está haciendo el dueño del centro del campo valencianista. Este año no importa demasiado la UEFA porque lo esencial para la institución, para recuperar el prestigio y sanear la maltrecha economía, es volver a la Liga de Campeones por la puerta grande. Y todo parece indicar que la temporada que viene volverá a sonar el himno de la Champions en Mestalla.
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La Champions y los dos grandes


POR ARSENIO FERNÁNDEZ DE MESA SICRE

Por si no había quedado claro en estas últimas jornadas, la Liga será una batalla a cara de perro entre Barça y Madrid. Ya no se puede hablar de alternativas para destronar a los dos grandes de nuestro fútbol, porque a día de hoy ambos conjuntos muestran una superioridad abismal –tanto en pegada, como en juego, como en resultados- respecto a Valencia y Sevilla. El Barcelona apisona a sus rivales y cuando parece que va a perder, va y gana. Ayer contra el Getafe se le puso todo en contra con la expulsión de Piqué, pero supo dominar y matar el partido. Por Chamartín parece que los de Pellegrini han encontrado su juego, y qué mejor momento que cuando va a empezar la siempre exigente Liga de Campeones. Granero, Xabi Alonso, Guti y Kaká han proporcionado estas dos últimas jornadas una solidez notable al centro del campo. Y la pegada es letal.

Con todo ello, creo que la Liga se puede acabar decidiendo cuando llegue la Champions. Los grandes tendrán que dar prioridad -porque siempre lo hacen- a esta competición tan atractiva. Y es que tanto Barcelona como Real Madrid deberán mostrar un altísimo nivel de exigencia y el desgaste que suponen las eliminatorias europeas puede decantar la balanza para uno u otro lado. Sin duda creo que en esas semanas de eliminatorias los grandes se van a dejar muchos puntos y vislumbraremos el resultado final de esta carrera de fondo: o el Barça se escapa o el Madrid consumará su remontada.
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