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Es momento de aprovechar


POR ALEX BARBERO

Con Jabulani a punto de rodar y pasar por las piernas más privilegiadas en el mundo futbolístico, nos olvidamos que muchos jugadores acaban contrato o les queda poco para que expire  la vinculación a su club y se convierten así en una buena ganga.

En el Chelsea hay dos casos muy claros. Michael Ballack y Joe Cole.
El Alemán acaba de sufrir una grave lesión de rodilla que le tendrá todavía unas semanas fuera del terreno de juego, pero aú así y a pesar de su veteranía sigue siendo un futbolista apetecible y con cartel. Varios equipos podrían apostar por él de cara al final de su carrera. Es toda una referencia en el fútbol mundial, alguien que debería estar en ese Olimpo a donde pasan las estrellas alemanas como han sido Beckenbauer, Matthaus o Bierhoff. Su experiencia en grandes equipos que exigen el máximo nivel le acredita para ser un dulce a la puerta de grandes colegios. No está para ser titular, pero posiblemente sea un importante apoyo para la estructura global de un equipo.

En el Real Madrid no tendría un sitio fijo en el once inicial, pero es una opción sería para equilibrar el medio campo. Lo peor su elevada ficha, que sin duda tendrá que rebajar si quiere seguir jugando el par de años que le quedan a un nivel aceptable.

Un equipo que debería tomarse bien en serio esta opción es el Atlético de Madrid. Un jugador de la talla de Ballack aportaría experiencia a un equipo que se desordena tanto en el campo como fuera de él y que juega a bandazos con la necesidad de un director que compense una de las zonas sensibles del sistema colchonero. Un gran futbolista a coste cero es una inversión sin aparentes riesgos. 

Joe Cole es uno de los futbolistas más atractivos deportivamente hablando. Sigue siendo un enganche veloz y desequilibrante, además de poseer una gran técnica y una magnífica conducción de balón. Alguien que puede actuar con facilidad por las dos bandas y cambiar un partido. El Real Madrid debería apostar por él. Si algo ha faltado a los blancos este año es un revulsivo en el medio campo. Un hombre de banda con capacidad para voltear un encuentro y aportar dinamismo al juego.

Todavía le quedan años de velocidad, es un jugador cumplidor, no cobra mucho y Mourinho, no sólo le conoce, sino que ha sido el que más apostó por él en su epoca en Londres. Todo ventajas, incluyendo el coste gratuito del traspaso. Bueno, bonito y regalado.

Además, otro gran futbolista se queda libre a finales de junio. Román Riquelme sigue teniendo magia en la bota derecha. Su tranquilidad, su pausa, su técnica, su visión de juego…. Le convierten en un foco de atención en un terreno de juego. Ver a Riquelme es observar con atención la definición de clase y elegancia en el terreno de juego. Un veterano que aportaría color a un equipo. Es imposible no trenzar una jugada de clase con él en el campo. El club colchonero le tuvo muy en la cabeza hace tiempo. Tal vez es hora de recapacitar y enmendar el error…
Una de las gangas que suena con fuerza en este verano es el futbolista del Ajax Gregory Van der Wiel. Un lateral joven, con proyección, ofensivo, con habilidad… Y cuesta muy poco, tan sólo le han tasado en 12 millones de euros.

En España, los dos titanes han preguntado por él. El vigente campeón quiere que Alves tenga un sustituto de garantías y no hay en el mercado alguien tan efectivo como el holandés. Puede ser uno fichaje muy rentable. La pega es que MotoGP Alves es incansable. Un jugador terco que reclina la idea de agotarse y descansar.
En Madrid buscan un lateral derecho – no sé muy para que, pero bueno – y también han ojeado al jugador. Si de verdad buscan alguien para ese puesto, deben fichar a este joven futbolista. No tendrá mucha presión porque saldrá barato, tiene bastante proyección y es un buen jugador de equipo. La pega, por lo que se ve, es que el Ajax no pide cantidades desorbitadas. La calidad no está en comprar caro, sino en saber adquirir en el momento adecuado.
Es la hora de las gangas y hay que exprimir todas las ocasiones.
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Óle, óle y óle



POR ALEX BARBERO

Es cada vez más difícil evitar que la euforia se dispare por los aires cuando tenemos unos jugadores que son las armas más destructivas en el mundo del fútbol. Apenas ya recordamos lo que es sucumbir ante un contrario, tirarnos de los pelos debido a la desesperación, cambiar de canal por el mal juego de La Roja o derramar lágrimas de sangre al suelo al caer eliminados. Eso ya pasó a la historia. España se ha convertido en la referente del mundo, en la Selección que sirve de espejo para todas las demás. Se ha transformado de una selección aspirante y propicia a las derrotas, a un equipo unitario, temido, respetado y carente de dudas, que lleva a la ilusión por bandera y al buen juego como tarjeta de bienvenida.

Su 6-0 a Polonia rubrica a la selección como la máxima favorita a conseguir el título mundialista. Parece que todo está a nuestro alcance gracias al espectáculo que ofrecen tanta maravilla dentro del terreno de juego. Se puede ser bueno, pero la selección es mejor.

Todos estamos impacientes a que el balón empiece a rodar para poder demostrar de que pasta está hecha la nueva España. Una España que abandona la furia como sistema de juego, dejándola aparte hasta que llegue el momento de dar el golpe de gracia en alguna cita seria. En la final del Mundial por ejemplo. Los cimientos sobre los que se sostiene la historia mundialista pueden temblar al ver encumbrarse a España como la mejor selección del mundo.

Brasil se tambaleará en su trono de Joga Bonito, ya que la sucesora será España. Los chavales en el colegio ya no se piden  Ronaldinho, Ronaldo o Robinho para las pachangas en el recreo, sino que se escucha ya cada vez con más fuerza como se pelean por pedirse a Xavi, a Iniesta, a Torres, a Villa o a Silva. Somos el referente mundial. Ningún amante del deporte cuestiona la superioridad de los Españoles a la hora de disputar un encuentro de fútbol.

Por ello es hora de dejar de tener miedo a las grandes citas, es hora de olvidar la mala suerte, de despejar de nuestra mente imágenes como las de Tassotti o el Mundial de Corea, ya basta de caer en cuartos, de eliminarnos por penalties, se acabó el ir de víctimas esperando a que la suerte se ponga de nuestro lado, una suerte que nos abandonó en grandes citas y que sin ella logramos una Eurocopa. Debemos marginar el sentimiento derrotista, aplastar los malos augurios, rechazar la terrible historia mundialista, aplacar con fuerza las maldiciones y romper con los pronósticos.

Es el momento en el que España debe salir rugiendo, con garra y fuerza, llevándose a sus rivales de por medio abatiéndoles sin piedad. Debemos alentar con toda nuestra alma a un equipo que representa no sólo a un país entero, sino a un sentimiento de unidad patente en el deporte. Ha que gritar más que nunca, apoyar más fuerte que los rivales, animar hasta desfallecer. Y una vez conseguido el éxito, celebrar la mayor victoria del deporte español. Hay que tener fe, por que sin duda, este es el año en el que hay que soñar. ¡¡¡PODEMOS!!!
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Aquí no hay quien viva: el debate está abierto



POR ALEX BARBERO

La mecha se ha encendido. Hacía falta una pequeña cerilla, como la cantada de Casillas ante Arabia Saudí para que España entera se posicionara a favor del merengue o por el contrario en pro de Víctor Valdés.
Y estamos divididos sobre la posición más peliaguda en una alineación. La elección del portero debe ser algo meticulosamente pensado ya que es el guardián del equipo. Y como guardián tiene las llaves de los partidos.
Del Bosque ha dejado claro que no hay debate, Casillas como primero y Reina como segundo, por lo que Valdés irá a mirar. Pero eso no basta para que los ríos de opiniones fluyan con un cauce cada vez mayor. Un río que de desembocarse, podría afectar negativamente al sueño de alzarse con la Copa del Mundo.

Méritos no faltan a cualquiera de los dos. Valdés ha firmado su mejor año con una temporada de ensueño. Ha sido Zamora, ha ganado la Liga, el año pasado completó el triplete y además se ha ganado la confianza del mundo culé. Aunque también es verdad que los contrarios han atacado muy poco al de Llobregat.
Casillas por su parte, tiene a sus espaldas actuaciones memorables. Además fue uno de los culpables de la Euro 08 y de los últimos éxitos madridistas. Es sin duda el mejor portero del mundo.

Y eso no es todo, ya que Reina cuenta con la absoluta confianza de Vicente del Bosque para ser el suplente de Casillas, algo que enfurece aún más a los defensores de Valdés. Sin duda, nos espera un largo e intenso debate.

Un debate que solo puede acarrear negatividad en el entorno de la selección. Por lo que creo firmemente que la mejor solución habría sido no crear el debate. Si Valdés no hubiera ido, muchos estarían criticando a Del Bosque, pero en cuanto empezase el Mundial, las críticas se disiparían. Diego López o De Gea habrían sido la barrera que no dejase entrar tanta discusión en La Roja.

Esper
o que no nos tengamos que lamentar en un futuro de haber creado tanta discordancia y de haber puesto en duda la decisión de Vicente del Bosque.
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¡Qué manera de sentir!...desde el pensar de un merengue


POR ALEX BARBERO

El Atléti ha vuelto a ser grande. Ya era grande en el corazón de miles de aficionados colchoneros, pero ahora lo es para el resto de mortales. Una temporada que empezaba siendo un fiasco se ha acabado por convertir en la mejor que recuerdan las mentes rojiblancas desde aquel gol de Pantic al Barça y la victoria en el Calderón ante el Albacete.

Miles de lágrimas vertidas al suelo, muchas esperanzas truncadas cada año, rabia contenida a modo de injurias dichas entre dientes, deseos no cumplidos, profecías fallidas como la de “este año sí”, y sobretodo muchos sueños no cumplidos. Hasta hoy.

Por eso, el título que acredita al Atlético de Madrid como mejor equipo de la Europa League, es para los aficionados más que para nadie. Aquellos aficionados que han sabido llorar, sobreponerse, reír, saltar, gritar. Aquellos que cada domingo aguantaban las burlas de sus compañeros, que sufrían más que nadie los partidos y a los que las duras decepciones tiraban al suelo, pero sólo conseguían que se levantaran más fuertes.
Así ha pasado. Un equipo impulsado por 12.000 gargantas, que más bien parecían 2 millones se impuso con justicia al Fulham. Eso sí, con dosis gratuita de suspense. Un suspense propio del Atleti.

Forlán era el reflejo de la rabia contenida. Una rabia que soltaron al unísono millones de personas y que despertó del largo letargo a Neptuno. Un Neptuno que pudo sonreír al ser vestido con la bufanda rojiblanca.
La celebración fue más que eso, fue la comunión perfecta entre equipo y afición. Una afición cuya sangre también tiene tintes blancos y que en su corazón alberga todos los sentimientos que identifican al equipo. Un sentimiento de grandeza aún sin ganar nada.

Sabina lo plasmó a la perfección. Un sentimiento que no se puede explicar. Sólo se tiene. No es por dinero, ni por jugadores, ni siquiera por títulos ni número de aficionados. El Atleti no necesita eso para ser grande. Solo con el grito de Aupa Atleti en los peores momentos hace ver que es más que un equipo de fútbol. Es una familia.

Los jugadores saben que en ningún lugar van a celebrar algo con tanto entusiasmo como en el Manzanares. Hasta Quique ha afirmado que nunca había sentido algo así. El gran culpable, un hombre que hasta ahora era madridista, se ha tornado más hacía el rival madrileño.

En fin, la historia del pupas se ha caído por su propio peso ya que los indios han sido el mejor equipo español del año. Han sufrido, pero todavía puede seguir la celebración ya que están con opciones de lograr otro doblete. Quién lo hubiera dicho en octubre… Que disfruten, que se lo merecen más que nadie ya que el año que viene, como todos saben, volverán a pasarlo mal con su Atleti. Porque como dijo Don Agustín Lafuente, que en paz descanse, el Atleti mata y da la vida. Seguro que él también lo ha celebrado como uno más.
Qué manera de subir y bajar de las nubes…
De un merengue
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Un genio incomprendido


POR ALEX BARBERO

En mayo de 2004, un popular equipo portugués se alzó con solemne justicia con el trofeo más importante a nivel de clubes en Europa. La Champions League. El Oporto no estaba en las listas de favoritos ni mucho menos, pero en aquella edición, tan sólo el Real Madrid consiguió aplacar el ansía de victoria del conjunto portugués. Su juego se basaba en un ataque letal llevado a cabo por magníficas triangulaciones y una presión asfixiante que ahogaba poco a poco a sus rivales.
La mayor culpa de este éxito la tiene un portugués, José Mourinho.

En estos días se ha acusado al luso de ser un entrenador provocador y que encima no practica un juego atractivo, sino que se encierra en la vertical de su área con todos los efectivos posibles para así poder salvaguardar el resultado. El fútbol nos tiene acostumbrados a definiciones así ya que la gente de este entorno carece de memoria. Cabe recordar que José Mourinho, con el Oporto también se alzó con la Liga y con la UEFA. Y esto no se consiguió con un cerrojo al más puro estilo italiano, sino con un sistema muy ofensivo, capaz de agobiar a cualquier equipo.
En esto, que el equipo con más ganas de crecer por aquel entonces, el Chelsea, decidió que Mou fuera el capitán del navío londinense. Y con un equipo de cientos de millones, Mourinho consiguió poner al Chelsea en el lugar que se encuentra ahora, en la cumbre más alta del fútbol. La hegemonía del Manchester y en ocasiones esporádicas, del Arsenal, se vio oscurecida con el implacable ímpetu ganador del portugués. Realizando un juego ultraofensivo, con jugadores preparados para estar todo el partido corriendo y presionando, el equipo londinense consiguió títulos.
Después llegó el Inter, que no le ofrecía la capacidad adquisitiva suficiente como para formar un equipo de megaestrellas, más bien su cometido era crear estrellas. Y con descartes de un lado, de otro, fichajes estrellas truncados como el caso de Quaresma, el equipo italiano está a un pasito de hacer historia, de suceder al Barça como equipo del triplete. Y esto evidentemente, gracias a Mourinho.

Cuando se compara el juego del portugués, con el de Fabio Capello, con el único fin de convencer a la parroquia madridista de que este hombre aburriría al Bernabéu, se hace sin ningún tipo de conocimiento ya que los equipos de Mourinho son equipos muy ofensivos y que mantienen gran parte del partido la posesión. Hagamos memoria y recordemos el partidazo que hizo el Inter ante el Barça en la ida de semifinales. Ha sido la única escuadra capaz de sacar los colores al mejor equipo de la pasada temporada, consiguió desquiciar a Pep Guardiola y desesperó al mundo culé. Y no es la primera vez que lo hace. Sin embargo, bastó un sistema táctico defensivo con el objetivo de evitar la velocidad en la circulación del Barça, algo que ha hecho mucho daño en varios equipos, para que los anales del fútbol se le vinieran encima y le acusaran de ser el asesino del toque, el verdugo del balón, el amante del cerrojazo. Pues bien, José Mourinho es un entrenador capacitado y que recurre a lo que tiene en el momento oportuno. Con el Chelsea decidía irse arriba con futbolistas como Drogba, Duff, Robben, Lampard, Joe Cole… Pero eso no se recuerda.

Sinceramente pienso que en nuestra liga, un gran equipo entrenado por Mourinho mantendría la posesión la mayoría del tiempo contra la mayoría de equipos. Y sofocaría a los rivales con la presión y el robo rápido. Señores, el Bernabéu saldría encantado con el juego de The Special One, ya que un míster ganador, convencido, inteligente, más que cualificado y sobretodo odiado por la atmósfera blaugrana, es el líder perfecto para iniciar un nuevo proyecto que debería culminarse con una Décima en las vitrinas del Bernabéu.
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Una dictadura en nuestra liga


ALEX BARBERO

La tiranía que ofrecen dos titanes en nuestro campeonato doméstico provoca que la competitividad de la liga se devalúe a pasos agigantados, dejando la emoción de la consecución del título en manos de tan sólo dos equipos.

Madrid y Barça pelean hasta el último minuto del descuento un trofeo que salvaría la temporada para unos y dejando con la miel en los labios al eterno rival. Los demás equipos son testigos mudos que conducen la guerra por su cuenta con objetivos bien distintos a los cabecillas del torneo. En algún excepcional caso, como irá ocurriendo hasta que se acabe la liga, pueden optar a ser los jueces imparciales con potestad para arrebatar y otorgar la gloria. No al gusto de todos, claro.

Ya se temía a finales de agosto que nadie iba a discutir en nueve meses, la hegemonía de los blancos y los culés. Alguna voz optimista proclamaba su apuesta a favor del Valencia, el Sevilla o el Atlético de Madrid. La realidad a tres partidos de la clausura es que estos equipos están a 25, 33 y 47 puntos respectivamente. Una distancia desmesurada entre los cinco equipos con mayor poder adquisitivo en nuestras fronteras.

Comparando con las otras ligas que reinan en Europa, La Premier y La Serie A, comprobamos que la situación en cabeza es completamente distinta. En Inglaterra se han quedado ya solos el Chelsea y el Manchester United, pero sí miramos atrás vemos como el Arsenal también tuvo sus opciones. Sus 72 puntos lo demuestran. En Italia, la lucha por el Scudetto también se ha traducido a una pugna entre la Roma y el Inter de Milán, pero el Milán ha estado cabezón y hasta casi a última hora no ha dejado de tener opciones.

Estas ligas muestran un interés mayor a nuestro torneo, ya que un equipo grande puede perfectamente pinchar ante un conjunto de menor nombre, pero en España ya ni se concibe la idea de que uno de los dos gigantes tropiece ni siquiera ante el tercero.
 El Barça con un juego brillante y una rapidez de movimientos digna de un equipo de leyenda, aplasta a sus rivales sin piedad en un año en el que se han visto superados tanto en Copa como en Champions. El Inter destrozó los ideales de la Masía con un equipo plagado de descartes de los grandes conjuntos. Sin embargo, en España aplica lecciones de fútbol traducidas en goleadas tanto en casa como a domicilio.
El Madrid por su parte, sin necesidad de un juego bonito, consigue apelar a la épica y la heroica para doblegar a sus rivales. Una eficacia equiparable a los mejores equipos de la historia ha producido que los blancos hayan alcanzado en 35 jornadas la escalofriante cifra de 92 goles. De los grandes equipos, solo el Chelsea con dos partidos y tres goles más; y el Ajax con el campeonato acabado, lo superan. Sin embargo, en sus eliminatorias coperas tanto nacionales como internacionales, no consiguió una cifra de tantos suficientes para pasar de ronda.

Buena parte de esto se debe a la abismal diferencia de capital que manejan los equipos españoles. El Barça y el Madrid pueden permitirse el lujo de desembolsar cantidades estratosféricas de dinero, mientras otros quipos, como el Sevilla, considerado el tercer conjunto de España, tiene a Negredo, con 14 millones, como el fichaje más caro de su historia. El Atlético por su parte, único equipo que puede lavar la cara de España en Europa, se ha gastado 13 millones, 8 de ellos en invierno. Cifras que resultan absurdas ante las manejadas por Laporta y Florentino.

Todo esto sin hablar de equipos como Xerez, Mallorca, Sporting y un largo etcétera, que malviven con presupuestos míseros y cargados de deudas. Por todo esto, para un campeonato más vistoso y más emocionante, por un trabajo de equipo, de cantera y no por un talonario lleno de ceros, por no quitar la ilusión a los equipos modestos antes del primer pitido inicial de la temporada, por no crear un torneo en el que sólo dos opten por llevarse el gato al agua, y sobretodo por los aficionados, los dirigentes de nuestra querida liga deberían reunirse y modificar algunos términos, acuñar condiciones y dictar nuevas normas para conseguir que la Liga Española vuelva a ser la mejor del mundo.
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La eterna grandeza del 7


POR ÁLEX BARBERO

Quien me conoce sabrá que para mí, Raúl no es un simple jugador, es un espejo donde, no sólo los profesionales del fútbol, sino de cualquier trabajo y ámbito deberían fijarse. Tanto en los buenos como en los no tan buenos momentos he apoyado el incondicional esfuerzo del capitán blanco. Muchos le han criticado, denigrado, vejado, insultado… y ahora, después de su espectacular actuación en el campo que le vio nacer hace 17 años, parece que todo el mundo está con él. Soy un claro defensor de Raúl, pero me fastidia mucho que ahora, hasta debajo de las piedras aparezca gente que le ha faltado al respeto. Eso se llama ventajismo y es una de las lacras que habita entre los profesionales de la comunicación.

Cuando el incalificable Bernd Schuster sugirió que Raúl vetó el fichaje de David Villa y cuando aquel resentido Cicinho increpó con dureza sobre el Real Madrid y el papel de su ex–compañero en el club más laureado del mundo, las críticas eran cuantiosas y de un carácter muy alejado de lo que se merece el 7. La apariencia era que muchos “aficionados” no podían ni ver a Raúl sobre un terreno de juego. Una injusticia.
Pero una vez más Raúl ha realizado el gesto de mandar callar, pero esta vez metafóricamente, a todos estos detractores. Su machaque durante las dos últimas semanas ha servido para demostrar y reiterar al mundo que un jugador de su categoría siempre cumple. La lesión sufrida ante el Barça le iba a dejar parado durante casi un mes. Bien, en la mitad de tiempo, Raúl estaba ya con el equipo. Todos sabemos que la función de este capitán no queda sólo en la parcela práctica del fútbol, sino que su apoyo y su aliento de ánimo son un soplo de moral a la plantilla. Por eso estuvo en el banquillo, y caprichos del destino, La Romareda volvió a disfrutar del mejor jugador español de todos los tiempos.

Con la pierna tocada, se desfogó dentro del terreno de juego. Porque el buen profesional no sólo lo hace bien, sino que siempre intenta superarse. Y Raúl en ese sentido es el mejor. Siempre sale motivado, dispuesto a morir por el escudo que no sólo lleva cosido en la elástica, sino que después de tres lustros, se ha grabado en el corazón. Un escudo que debe sentirse orgulloso de su capitán.
Y como la suerte acompaña a los valientes, el ángel de Madrid se volvió a encontrar con el gol. Cualquier otro, al ver que Higuaín y Ronaldo estaban acechando la portería de Roberto, hubiera dejado de correr. Pero Raúl, lesionado desde hacía unos minutos, cojo y dolorido, se dejó el alma en una carrera que tuvo su premio. Una jugada de las suyas, llegando desde atrás y ayudado por todo el sentimiento madridista, empalmó el pase de Ronaldo para dar ventaja al Madrid en el marcador.
Incluso lesionado atacó a sprint. Y no se quedó ahí, sino que como muestra de compañerismo, reivindicándose como un jugador de equipo, corrió junto a los demás a celebrar con furia y garra el gol. Coraje y fuerza; honor y esfuerzo; maestría y talento; dignidad y elegancia. Adjetivos que dejan de ser abstractos con Raúl de por medio.

Posiblemente, el 7 nos dejó su última hazaña, el último regalo. Un regalo que tal vez no nos hayamos merecido, sobretodo por dudar en ocasiones de su profesionalidad y de su amor por el club. El tiempo pasa para todos, y aquel chaval tímido fuera del campo, pero letal en el césped que se atrevió a coger el dorsal de Butragueño y que demostró que iba a marcar una época, puede que este en el ocaso de sus días. Futbolísticos.

Su actuación fue de película, un final perfecto para la mayor carrera deportiva que ha visto la capital madrileña. El mejor jugador del Madrid y de toda España ha vuelto a estampar su firma en la historia, una historia que le debe, no sólo el reconocimiento de todos los amantes del deporte, sino un lugar privilegiado junto a los más grandes. Puede que no haya sido el más técnico, ni tampoco el más creativo. A lo mejor no ha metido los goles más brillantes ni ha dado asistencias de ensueño; pero se ha dejado la piel en cada encuentro, ha sido un caballero fuera y dentro del rectángulo, ha demostrado que su inteligencia es tan grande como su amor por el Madrid y tal vez no ahora, pero en unos años recordaremos con nostalgia sus actuaciones y sus celebraciones. Los goles que meta el futuro 7 no tendrán tanto valor simbólico, como por ejemplo, el del pasado sábado. Yo al menos espero que sus triunfos de blanco no se queden aquí, sino que en un futuro muy próximo, decida llevar las riendas del equipo de su vida y logré más reconocimientos si cabe. Raúl, un d7os para el madridismo, un ídolo para el deporte, un ejemplo para el mundo
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Apelando al espíritu de Juanito...otra vez


POR ALEX BARBERO

De nuevo toca hablar de remontada por Concha Espina. El Real Madrid se ha acostumbrado a ir siempre detrás de sus rivales en competiciones directas, para luego apelar a una remontada que se catalogaría de épica y que de hacerse un hecho consumado, pasaría a los anales del fútbol. La pega es que en la inmensa mayoría de las veces, no se ha cumplido y el llamado Espíritu de Juanito, no ha cumplido con su cometido.
Impregnados de una confianza mística, los aficionados esperan que su equipo les sorprenda y les ayude a rellenar horas de buenos momentos en sus memorias. Lástima que el Real Madrid haya fallado en casi todas sus oportunidades de remontada. El último trofeo que necesitó la ayuda divina fue la que ganó en 2007 con Fabio Capello como director de orquesta. El Barça tenía la liga en el bolsillo, pero remontadas del conjunto blanco en los últimos minutos y puntos perdidos por parte de los culés también en los suspiros finales, hicieron que se obrara el milagro. Hasta el último partido no se supo quién iba a llevarse el trofeo doméstico a casa. El Barça goleó al Nástic y el Madrid tuvo que remontar, por enésima vez ese año, en el Bernabéu ante un rocoso y peleón Mallorca.
Si intentamos retroceder en el tiempo podemos apreciar que el Real Madrid no ha ganado ningún trofeo a eliminación directa, como la Champions o la Copa desde aquella magistral y exuberante volea que empalmó Zidane para añadir una novena copa de Europa a las vitrinas del Bernabéu. Como mucho podemos contar una Supercopa de España en 2003 conseguida ante el Mallorca con gol incluido del megafichaje estelar de David Beckham.

Por lo demás, en estos siete años, el Real Madrid ha apelado a ese espíritu, esa esperanza de volver a llevar la gloria hasta el último confín del Bernabéu tantas veces como títulos ha disputado… Y no ha logrado nada. Este año, la afición blanca hace hat-trick. Alcorcón, Lyon y ahora el Barça. La eterna lucha encarnizada entre los dos titanes del fútbol español, prácticamente se resolvió el pasado sábado, pero los blancos no dan la liga por perdida, algo que les honra. En las dos primeras ya conocemos el fatídico resultado, pero en liga se ven confiados, saben que al Barça no le acompaña el calendario y que les puede pasar factura la Champions, sobretodo viendo que se les avecina un vendaval llamado Inter de Milán, con Eto´o y Mourinho a la cabeza.
Por eso no dudan en volver a pedir el apoyo de la afición, una afición incansable que se merece de una vez por todas menos milongas de remontadas y más hechos; menos promesas de verano y más alegrías en mayo; menos millones y mas títulos.
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El derby según...Álex Barbero


Como si de una partida de ajedrez se tratase, Madrid y Barça se enfrentaron en un partido más táctico que lustroso, donde el no fallar se convertía en más importante que el arriesgar. Guardiola, el Kasparov de este deporte, sorprendió a todos al colocar a Dani Alves como interior y dejando el lateral para Puyol. Mala decisión. El brasileño no ataca con tanta imaginación desde una posición más adelantada.

El Madrid se esperaba que saliera como lo hizo, presionando arriba e intentando cortocircuitar la circulación del balón. Era evidente que los blancos no iban a discutir el balón al Barça. Lo que no era evidente es que los azulgranas estuvieran tan espesos. Si el partido no hubiera sido un clásico, no hubiera tenido la emoción en un ambiente caldeado, habría sido un encuentro sin trascendencia, una pugna soporífera.

El Madrid llegaba con salidas rápidas llevadas a cabo por Van der Vaart y Marcelo, que intentaban combinar con Ronaldo – en la inmensa mayoría de las veces – y con el Pipa, que debido a los pocos balones que recibió, fue una isla en la gran defensa culé. Las llegadas merengues no eran ni mucho menos peligrosas, y los pocos tiros realizados eran placados por Valdés con suma facilidad, o se iban fuera. Ronaldo, la gran esperanza blanca, estuvo decepcionante. Un gran Piqué le pasó por encima y no le dejó regatear ninguna vez.
Por parte del Barça, Busqutes y Xavi se encargaban de mover el balón. No contaban con la ayuda de Alves, mermado por su posición, ni de Messi que era acosado por los centrales del Madrid. Pero allí estaban Pedro, que se marcó un partidazo y Keita, que estuvo incansable. El primer gol blaugrana llegó por un despiste blanco. El Barça sacó rápido una falta, Messi combinó con Xavi y este realizó un pase magistral, un toque sutil que debería enseñarse en todas las escuelas de fútbol. Messi controló, quebró a Albiol y batió con la derecha a Casillas. Fue el primer tiro del Barça.

La segunda parte más de lo mismo, solo que debido al cansancio merengue, Xavi tuvo más facilidad para hacer circular el esférico. Enseguida se volvió a ver que Gago es un futbolista muy gris y que no pudo ni siquiera presionar con firmeza al jugador de Terrassa. Xavi volvió a impartir otra clase de balompié, y le puso un pase preciso a Pedro que definió con una calidad impresionante. Casillas estaba desesperado, le habían tirado dos veces y había encajado dos goles. El Madrid buscó revulsivo en Guti, que puso otro ritmo y la primera que tocó, conectó con Van der Vaart que ante un gran Valdés, erró la mejor ocasión hasta entonces del Madrid. Raúl y Benzema salieron después por Van der Vaart e Higuaín – el argentino no debió salir del campo, ya que el Madrid iba perdiendo – para intentar maquillar el resultado. Raúl vio puerta, pero Mejuto anuló el tanto por una dudosa previa mano de Benzema.

Por lo demás, el Barça, con Messi y Xavi a la cabeza, pudieron terminar de humillar al eterno rival, ya que el argentino tuvo dos manos a manos clarísimos para haber sentenciado y enterrado el encuentro.
Fue un partido muy duro, marcado por las ganas de cortar el juego como fuese. Muchas faltas, mucha tensión, pero poco fútbol. Ese poco evidentemente, lo puso el Barça. El equipo catalán suma ya cuatro victorias consecutivas frente a su enemigo mortal. Cifras que nunca se habían visto. El mérito aumenta si vemos que los culés han metido doce goles en 4 partidos por 2 de los blancos.

El equipo merengue se aleja por tanto de la lucha por el único título que le era posible, una liga que ya era más que obligatoria y que si no se consigue, dejará tambaleando un megaproyecto que empezó ilusionando y está acabando por desesperar a muchos. La situación se volverá insostenible si después de todo lo invertido y todo lo trabajado, el equipo madrileño se queda otro año en blanco. Por su parte, el Barça vuelve a demostrar que es el mejor equipo del mundo, y que Pep Guardiola es el mejor estandarte de un conjunto encargado de maravillar a todos y con la misión de seguir haciendo historia, una historia a la que parece no salirle competidor, ya que se vio que ni ante un Barcelona más flojo de lo normal, el Madrid no fue capaz de hacerle sombra.
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Higuaín, mejor por segundos


POR ALEX BARBERO

Con el clásico en boca de todo el mundo se destaca por encima del resto de mortales, las figuras de Leo Messi y Cristiano Ronaldo quienes son ensalzados al nivel de semidioses y que debido a su peso mediático y su indiscutible calidad, están obligados a ser el centro de todas las miradas el próximo sábado. Evidentemente no va a ser cosa de estos dos astros, sino que también actuarán 20 jugadores más, y uno de esas dos decenas no se le valora tanto como se debe.

Gonzalo Higuaín ha cumplido ya tres años de blanco y su techo todavía no está a la vista. Lleva desde que llegó a la capital madrileña, aguantando duras críticas para un chaval de 18 años que venía con poco aval pero mucha ilusión. La prensa tampoco ayudaba ya que nunca era colocado en el once titular y apenas nadie contaba con su importante presencia. La situación ha cambiado, aunque no lo suficiente ya que malas lenguas hablan de un posible traspaso este verano y muchos expertos de fútbol no dudan en infravalorar al que ha sido el fichaje más rentable del Madrid en muchos años.

El Pipita consigue cada domingo deslumbrar a todos con actuaciones que a muchos se nos quedarán guardadas en la retina. No sólo es un goleador nato, aunque muchos no quieran ver en él esas cualidades que le definen como un auténtico delantero, un killer en potencia; sino que encarna muchos valores que son del agrado del Bernabéu. Garra, fuerza, coraje, pundonor… Por eso es de los preferidos de la afición merengue.
A sus 21 años se ha convertido en el goleador indiscutible del Madrid algo que no es nuevo ya que el año pasado fue el pichichi blanco en liga. Durante la temporada sólo le superó esa leyenda llamada Raúl. Siempre goza de ocasiones para romper la red rival, y es cierto que en las grandes ocasiones se suele esconder más de lo debido y no es tan fiable como cuando la presión no es un lastre a la espalda. Se le suele pedir mucho, pero se le recompensa poco. Ya es hora de ver claro que no hay un delantero así en el Madrid y que probablemente este entre los cinco mejores del mundo cazando goles.

Ya quisieran muchos a la edad del argentino, realizar tan buenos partidos, tener tantas oportunidades – porque las busca – meter tantos goles y jugar tan bien al fútbol. No hay delantero que se mueva mejor sin balón que él y de esa manera es más fácil recibir buenos pases y estar siempre en una situación privilegiada. Aparte de los movimientos sin el esférico en sus pies, es un jugador muy potente, con mucha fuerza y que delante del portero es letal. No necesita una técnica superdotada ni regates extravagantes para jugar bien. Realiza un fútbol sencillo. Trabaja, lucha y consigue meter gol. Nunca se sale del tiesto en el campo ni fuera de él, es un gran compañero y un jugador muy humilde. Recordemos que aceptó su condición de suplente a favor de Benzema al que todavía no se le ha visto, a principios de campaña. Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar y merecidamente, Higuaín es indiscutible. El sábado tiene una prueba de fuego, un examen para ver si es ya un hombre capaz de soportar el pesado honor de ser la insignia del Madrid. Si juega bien, se colmará de éxito, pero como falle… Forlán fue muy acertado al decir que el fútbol no tiene memoria. Con Higuaín somos peces. No sabemos valorar el esfuerzo de este chico y a la primera oportunidad le damos el latigazo. Una injusticia.

Espero que se le considere de una vez como un crack, un futbolista que es más que un jugador cualquiera. Está echo de una pasta especial, un material privilegiado del que sólo los elegidos pueden disfrutar. Ahora mismo es el que está en mejor forma y en un futuro muy próximo podría ser el tercero en discordia que pusiera dudas en esa hegemonía que comparten Messi y Ronaldo. El tiempo dirá.
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El necesario cambio de aires



POR ALEX BARBERO


En el verano pasado irrumpió con fuerza la figura de Florentino Pérez. El constructor volvía al Bernabéu con un proyecto esperanzador que hiciera que el mundo se volviera a arrodillar ante el Real Madrid. La primera batalla estaba ganada. Se habló más de los fichajes de este nuevo equipo que del glorioso triplete azulgrana. Todo el mundo deseaba que el Madrid echase a andar ya que ver juntos a Kaka y a Ronaldo era un lujo que solo podía permitirse el mejor club del siglo XX.

La situación actual no tiene nada que ver con ese umbral de felicidad e ilusión que arropaba a la atmósfera merengue. La inversión de casi 300 millones de euros obligaba a los blancos a lucirse en todas las competiciones. No había excusas para vencer. Y por supuesto, no sólo se les pedía vencer, sino que el juego realizado en anteriores campañas no se repitiera. Era necesario e imprescindible que se instaurará un juego vertical, de posesión, de llegada y que no creara dudas sobre la superioridad madridista.
Para ello se contrató un perfil de entrenador distinto a los anteriores, un míster que apostaba con los ojos cerrados a un juego de toque, toque y después toque. Manuel Pellegrini hizo que el Villarreal fuese algo más que un equipo y ahora le tocaba hacer lo propio con el Real Madrid.

En pleno mes de marzo la situación se está volviendo insostenible ya que el Madrid ha sido apeado con crueldad de la Copa del Rey. El verdugo fue un equipo de 2ªB. Aquella humillación no era propia de un equipo que contaba con tanta estrella. Sin embargo la cosa no se quedo ahí. El Madrid solo ha ganado 2 partidos indispensables esta campaña, contra el Valencia en Mestalla y frente al Sevilla en el Bernabéu. Se han dejado puntos contra rivales directos como el propio Alcorcón, el Barça, el Sevilla, el Milán por doble ocasión y el Lyon al que los blancos no han conseguido doblegar nunca.
Además, el vestuario no pinta bien ya que a cada dos días sale una pelea interna. Higuaín contra Ronaldo o Benzema, Guti contra todos, Raúl ninguneado por el entrenador y por resentidos… Y todo esto es tarea de un hombre, el entrenador.

La temporada va a ser un fracaso independientemente de si se consigue el título doméstico ya que este equipo fue diseñado para hacer ruido, y lo han hecho, pero negativamente. El triplete sigue en pie, pero ahora es evitar el trébol de derrotas. La liga es una obligación, pero para no acentuar el mal momento blanco. Por eso al año que viene hay que cambiar de aires.
Que conste que no soy partidario de la fácil desitución de un técnico ya que pienso que a un entrenador hay que dejarle tiempo y ofrecerle todo lo que el pida. El mejor ejemplo es el de Brian Clough.
El británico cogió al Nottingham Forest, un equipo de pueblo, en la Second Division y el primer año casi desciende de categoría. No ascendió hasta la primera división hasta su tercer año, y después todos conocemos la historia de este humilde equipo. Bicampeón de Europa.

Pero eso tiene un pase si se trata de un equipo modesto, no del Real Madrid. El club más laureado de Europa tiene la clara obligación de llegar lo más lejos posible y este año, a pesar de los triunfos en liga debido a la clarísima desigualdad potencial entre dos conjuntos y el resto de la liga; no se ha hecho. Las contundentes victorias no son síntomas de un juego espectacular, sino de la desigualdad que sufre una liga que al paso de los años pierde credibilidad. El tener a los mejores no implica ser mejor.

Por eso la temporada que viene se debe sentar en el banquillo un entrenador contrastado, con firmeza, capaz de hacerse oír en un vestuario tan difícil como es el merengue. Scolari, Mourinho, Wenger, Benítez… Serían capaces de no llevar a otra debacle a los aficionados. Espero, por el bien del madridismo que el año que viene haya alguien competente como capitán de un barco que está al borde del naufragio.
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Silva, un crack sin prensa


POR ALEX BARBERO

No ha acabado la temporada y ya se ponen sobre la mesa posibles nuevos fichajes para el Madrid. Todo apunta a que los favoritos para vestir la camiseta blanca son Cesc del Arsenal, Ribéry del Bayern Münich y Jesús Navas, del Sevilla. Como siempre, los pretendidos del Madrid copan las páginas principales de los periódicos y son los más seguidos por aficionados. Pasó el año anterior con jugadores como Ronaldo o Kaka.

Pero hay un futbolista que está en las listas de futuribles y del que no se habla todo lo que se debería.
David Silva es, bajo mi punto de vista, el jugador más completo de España. Todavía no he visto a ningún diario dedicarle más de dos páginas, o salir en algún espacio informativo como protagonista. Y creo que es algo injusto. El canario da otra marcha al juego, es el director de orquesta que decide a qué velocidad debe ir el tempo del partido. En el Valencia, su falta es motivo de preocupación. En el conjunto Che, Villa es el que mete los goles y se lleva los elogios, pero Silva es el que está detrás de cada jugada trenzada con calidad. Y en España es el que aporta esos últimos metros de desequilibrio y descaro.

Cuando se habla del mediocampista total se suele hablar de Cesc o de Iniesta, pero para mí ese puesto es para Silva. ¿Dónde juega? Pues en todos los sitios. De interior, de segundo delantero, de organizador, de enganche – que es donde mejor se desenvuelve – y aporta calidad, técnica, velocidad, toque, visión de juego y gol. Lo que pasa es que en el fútbol moderno actual no eres un crack si no se te relaciona constantemente con un gran club. Y eso no le pasa a Silva. Debido a su regularidad, a pesar de sus problemas físicos, muchos equipos se interesan por él, pero no aparece cada dos por tres en la portada señalando que le hace ilusión que el Madrid se interese por él.

Si tuviera que colocarle en algún lugar sería en la cima del mundo futbolístico. No es descabellado afirmar que tenemos el privilegio de poder ver vestir la roja a uno de los mejores mediapuntas del mundo. Su zurda es cuanto menos grandiosa. El Valencia tiene una auténtica joya, un jugador de esos que hacen que ver un partido de fútbol sea emocionante, un futbolista que te mantiene en vilo cuando coge el esférico, ya que sabes que con el balón en sus pies va a suceder algo.

Seguramente, debido a la situación económica del Valencia, no le quede mucho a orillas del Mediterráneo. Ojalá el Madrid apueste bien por él, porque creo que es el futbolista que saldría a hombros del Bernabéu. Espero que los blancos no se equivoquen y den prioridad a otro futbolista, ya que Silva es el idóneo. Si no fuera español, seguramente tendría más prensa y sería más reconocido a nivel mundial. Pero no le hace falta. Al canario le basta con jugar, y ¡cómo juega!, y a cumplir con su club y selección sin necesitar miles de fotógrafos a su alrededor.
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Levántate y anda...



 POR ÁLEX BARBERO


Podríamos usar perfectamente esta frase bíblica dirigida al difunto Lázaro para referirnos a uno de los jugadores más en forma del Fútbol español, José Antonio Reyes.

Su historia no podía empezar peor. Viniendo del eterno rival con el que no solo ganó la Liga, sino que su actuación frente al Mallorca fue imprescindible para la consecución del título de Liga. En el Atleti no le quería y el reprochaban su pasado blanco. Reyes, no sólo bajó la cabeza, sino también el rendimiento. Sus actuaciones con el club colchonero eran pocas y además malas. Esto llevó a la directiva a tomar una decisión. La venta no era muy bien vista y se decidió una cesión. El Benfica, con Quique Sánchez Flores como míster, le acogió y le dio confianza. En Portugal empezaba a despuntar y su confianza iba en aumento, pero cuando mejor estaba tanto física como mentalmente, se acabó el año de cesión y volvió al conjunto dirigido por Abel Resino. El rendimiento del sevillano era acorde con el del equipo y su relación con la grada estaba más que rota. Fue entonces cuando la directiva harta del mal juego y de los continuos desplantes de la afición, se “cargó” al mítico portero rojiblanco para que Quique Flores, un ex – madridista, tomara las riendas del equipo.

Flores empezó a pulir a Reyes en el conjunto luso y lo ha terminado de perfeccionar en la ribera del Manzanares. Su misión era mejorar el juego del Atleti y tener aspiraciones en alguna competición. Bien, a estas alturas su mejora en Liga es notable, jugarán la final de la Copa del Rey y son uno de los favoritos para la Europa League. La mano de Quique se ha notado mucho en el vestuario y sobretodo en Reyes, cuyas actuaciones tienen gran culpa de esta resurrección.
Reyes era silbado, insultado, denigrado… Por todos los que iban al Calderón a ver si sonaba la flauta y su equipo les regalaba un buen partido. Pero el ex – madridista no se arrugó y siguió adelante. La confianza del entrenador fue más que clave. Reyes empezó a jugar bien y a realizar encuentros memorables.

A ver quien era el guapo que hace 9 meses iba a triunfar en el Atleti. Pues ahora es así. No solo su comunión con técnico y afición es total, sino que Reyes vuelve a ser ese jugador desequilibrante que fue en el Sevilla. Tiene un regate imparable, su aceleración es brutal y su pierna izquierda es una delicia. La calidad del sevillano es increíble y ahora mismo es una de las estrellas de la Liga y de su actual club. Tal es la recuperación, que está llamando a voces a la puerta de la selección. Del Bosque tendrá que comerse mucho la cabeza para llevar un buen equipo a Sudáfrica ya que España tiene que dar una buena imagen y es casi obligatorio estar entre los 4 primeros. El canterazo del Sevilla tendrá que pugnar con Riera, Mata o Pablo Hernández.

Lo que podemos asegurar es que José Antonio Reyes ha vuelto, y esperemos por el bien del buen Fútbol, que sea para quedarse.
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